Miradas dispersas
Llegó y me saludó a su forma y estilo, no le presté mucha atención pues necesitaba estar concentrado en lo que hacia, hasta ese momento el record era impecable y no pretendía ensuciarlo. Siguió llamándome de la forma que no me gusta que me llamen, por lo menos en público, y la seguí ignorando de la manera más políticamente correcta que permitía la situación. Terminó el desafío, la saludo con gran énfasis para que notara que no era de mala leche la ignorancia y que me daba gusto de verla otra vez. Ella me regresó el saludo y siguió con lo suyo y yo con lo mío. En el recorrido por lo impecable un trance hipnótico llegó y me hizo enfocar la mirada hacía donde estaba la nada.
De regresó ella cautiva mi atención y me dice de forma muy discreta, como si fuera un secreto: tu mirada dispersa y tu sonrisa me dicen lo que piensas, en la novia. Seguro estoy que ella sabe que no tengo una, que me he dedicado desde un tiempo acá a los logros personales y a saciar mi sed de éxito. Sin embargo se jugó todo y quiso apostar con esa declaración…. y a muy mi pesar (NOT) ella de alguna forma le atinó.
Gracias tía por hacerme el día. Entonces, ¿A quién le debo una cita?